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Jewish Journal

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May 13, 2009

Past, Present, Future

http://www.jewishjournal.com/fiesta_shalom/article/past_present_future_20090513

Anti-Nazi march on Brooklyn Avenue, November 1938. Los Angeles Times photographic archive, UCLA Library. Copyright Regents of the University of California, UCLA Library.

Anti-Nazi march on Brooklyn Avenue, November 1938. Los Angeles Times photographic archive, UCLA Library. Copyright Regents of the University of California, UCLA Library.

The story of Latino-Jewish cooperation in Los Angeles has its roots in the earliest days of the pueblo, but the partnership blossomed on Breed Street.

The Boyle Heights section of East Los Angeles was once home to the city’s most populous Jewish community, growing from 1910 to 1950 from a few hundred to more than 10,000 souls. The area around the Breed Street Shul, which was built in 1923 as Congregation Talmud Torah, flourished as a center for the Jewish community. Just north of the synagogue, the business district on Brooklyn Avenue (renamed Cesar E. Chavez Avenue in 1994) was home to kosher butchers, delicatessens like Canter’s, and other shops catering to the Jewish community. 

What was remarkable, though, was not how distinct the Jewish and Latino enclaves of Boyle Heights were back then, but how strong a neighborhood they built together.

“Few districts in America are as ethnically dynamic, religiously and politically tolerant, and community proud” as Boyle Heights, an article in Fortnight magazine said in 1950.

Its population, said the sociologist George Sanchez, was “more civic-minded than the residents of any other neighborhood, with more than 100 coordinating councils, 50 community centers and associations, and probably more social workers per cubic feet of sorrow than anywhere else in the world.”

Cesar Chavez Ave.

A shop on Ceasar Chavez Avenue, a central road in Boyle Heights that was once Brooklyn Avenue. Photo by Jennifer Rubin

After World War II, the Jews began to leave Boyle Heights for the Westside and the San Fernando Valley. But the untold story of Los Angeles is how that spirit of cooperation between Jews and Latinos continues.

Three weeks ago, a cover story in La Opinion, “Por ayudar al projimo,” told how more than 500,000 Angelenos volunteered on Big Sunday, to help people and institutions in need throughout the city. Big Sunday, a project founded as Mitzvah Day at Temple Israel of Hollywood, is just the latest in a long list of cooperative projects between Jews and Latinos that continue to this day: Jewish Big Brothers Big Sisters; KOREH L.A., the volunteer literacy program; the Latino-Jewish Roundtable of the Anti-Defamation League; the cooperation between the Progressive Jewish Alliance and the CLEAN car wash campaign, to name a few.

But perhaps the most exciting of those efforts will take place right where the participants of Fiesta Shalom will stand.

The Breed Street Shul Project, established in 1999 as a subsidiary of the Jewish Historical Society, is an all-volunteer-run organization charged with renovating the synagogue and its adjacent school. According to its president, Stephen Sass, the group already has raised and spent $1.3 million on the restoration, and it has another $5 million worth of work left to do.

The result will be two buildings at the center of Boyle Heights that will serve the local community as venues for arts activities and a variety of social services.

“This could be a center for educational and cultural opportunities,” Sass said.

As Boyle Heights resident Martha Cisneros told The Journal: “I just can’t wait for it to be brought back, for it to be a place where kids can go.”

We can’t wait either.


Pasado, Presente y Futuro

por Monica Lozano y Rob Eshman

La historia de cooperación entre latinos y judíos en Los Ángeles tiene su origen en los primeros tiempos del pueblo, pero esa alianza floreció en Breed Street.

Breed Street Shul

Breed Street Shul.  Photo by Dan Kacvinski

La zona Boyle Heights en el este de Los Ángeles fue el hogar de la comunidad judía más numerosa, que creció durante el período de 1910 a 1950 desde unos pocos cientos a más de 10,000 almas. La zona alrededor de Breed Street Shul, construida en 1923 como la Congregación Talmud Torah, se convirtió en un centro para la comunidad judía. El distrito financiero en Brooklyn Avenue (rebautizada Cesar Chavez Avenue en 1994) justo al norte de la sinagoga fue el hogar de matarifes kosher, tiendsa de fiambres y embutidos como Canter’s y otros negociosque atendían a la comunidad judía.

Lo notable, sin embargo, no era lo diferentes que eran los enclaves judíos y latinos de Boyle Heights en ese entonces, sino la fortaleza del vecindario que construyeron juntos.

“Pocos distritos en Estados Unidos cuentan con tanto dinamismo en lo étnico, son tolerantes en lo religioso y político y sienten orgullo de su comunidad” como Boyle Heights, señaló la revista Fortnight en 1950.

Su población, afirmó el sociólogo George Sánchez, tuvo “más compromiso cívico que los residentes de cualquier otro vecindario, con más de cien consejos coordinadores, cincuenta centros comunitarios y asociaciones y probablemente más trabajadores sociales por pie cúbico de sufrimiento que en cualquier otra parte del mundo’”.

Después de la Segunda Guerra Mundial comenzaron a abandonar Boyle Heights para trasladarse a la zona oeste de Los Ángeles y al Valle de San Fernando. Pero la historia que nunca llegó a contarse de Los Ángeles es la forma en que ese espíritu de cooperación entre judíos y latinos continúa.

Hace tres semanas un artículo de portada en La Opinión, “Por ayudar al prójimo”, relató como más de 500,000 angelinos se ofrecieron como voluntarios en Big Sunday para ayudar a personas e instituciones necesitadas a través de L.A. Big Sunday, un proyecto fundado como Mitzvah Day en Temple Israel de Hollywood. Éste es tan solo el más reciente en una larga lista de proyectos en colaboración entre judíos y latinos que continúan hasta el día de hoy: Jewish Big Brothers Big Sisters; KOREH L.A., el programa voluntario de alfabetización; la Mesa Redonda de Latinos y Judíos de la Liga Anti-difamación; la cooperación entre la Alianza Judía Progresiva y la campaña de lavado de automóviles CLEAN, por nombrar algunos.

Pero tal vez el más emocionante de estos esfuerzos tendrá lugar justo donde estarán los participantes de la Fiesta Shalom.

El Proyecto Breed Street Shul, establecido en 1999 como subsidiario de la Sociedad Histórica Judía, es una organización llevada a cabo por voluntarios únicamente, a cargo de renovar la sinagoga y las escuelas adyacentes. Según Stephen Sass, su presidente, ya ha recolectado y gastado 1.3 millones de dólares en la restauración, y tiene trabajo para hacer por un valor de 5 millones de dólares.

Pero el resultado serán dos edificios en el centro de Boyle Heights que servirá a la comunidad local como espacios para el arte y diferentes servicios sociales.

“Esto podría ser un centro de oportunidades educativas y culturales”, afirmó Sass.

Tal como Martha Cisneros, residente de Boyle Heights dijo al Journal: “No puedo esperar el momento en que esté terminado para que sea un lugar donde puedan ir los niños”.

Nosotros tampoco podemos esperar.

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